Cuentan que, cuando en 1534 el gran navegante francés Jacques Cartier arribó a las costas de Terranova, se llevó la sorpresa de su vida. Al parecer, al poco de desembarcar se topó con un grupo de nativos, probablemente mi'k-maqs y procedió a presentarse como buenamente pudo. Los nativos, que no parecían muy sorprendidos de ver por allí a un europeo, comprendieron que el hombre les estaba saludando y le contestaron “Apezak hobeto”, que en euskera significa “los curas mejor”. Al parecer, se trataba de un chascarrillo típico entre los vascos de la época cuando alguien les lanzaba un “¿Qué tal?”

Sea cierto o no, de lo que no cabe duda es de que existió un pidgin vasco-algonquino; es decir, un idioma mixto que los arrantzales vascos usaban en sus tratos con los pueblos originarios de aquella tierra que ellos llamaban… Ternua. También es cierto que Cartier encontró vascos por allí. Y muchos. Él mismo dejó escrito que en aquellas aguas remotas había encontrado “mil vascos pescando bacalao”.

mapa de terranova 1

Y luego, simplemente, la memoria de aquellas expediciones desapareció. Se sabía que habían existido, naturalmente. Hay una asombrosa cantidad de topónimos en Terranova que tienen un origen etimológico vasco, o que indican la presencia de pescadores europeos; como la bahía de Red Bay, que se llama así por la cantidad de restos de chimeneas de ladrillo (rojo) con los que se construían los hornos en los que los cazadores de ballenas licuaban la grasa de los cetáceos. Pero se perdieron los detalles. Y, sobre todo, se perdió la conexión entre los pueblos de ambas orillas.

Hasta que llegó Selma Huxley.

Selma Huxley: descubriendo a los vascos en Terra Nova, siglo XVI

Estos días Itsasmuseum de Bilbao (el museo marítimo) dedica una exposición a la historiadora Selma Huxley, que, contra todo pronóstico, terminó por convertirse en la gran eminencia en el tema de las expediciones vascas a Terra Nova en el siglo XVI. Selma Huxley tuvo también una influencia fundamental en la génesis de Ternua, pues en la historia que ella alumbró encontramos los valores que queríamos que nuestra marca representara (os lo contábamos aquí); es por eso que no hemos dudado en colaborar con Itsasmuseum en esta exposición dedicada a su obra.

Selma Huxley nació muy lejos de Euskadi y de Canadá, en Londres, pero por circunstancias de la vida terminó viviendo en Canadá y casada con un hombre que era un auténtico enamorado del País Vasco. Gracias a ello hizo varias visitas a nuestra tierra, en el curso de una de las cuales, en 1956, un sacerdote llamado Pío de Montoya le habló de las leyendas de los pescadores vascos en Terranova.

Aquello se quedó grabado en la memoria de Huxley y, años después, habiéndose quedado viuda y teniendo que luchar para mantener a sus cuatro hijos, concibió la idea de explorar aquellas leyendas de las que le había hablado De Montoya. Se trasladó a Euskadi por su cuenta y aquí, con el limitado apoyo de un donante anónimo y una exigua colaboración con los Archivos Públicos de Canadá, se sumergió en toda la documentación que pudo encontrar. Y lo que encontró, especialmente en el Archivo Histórico de Protocolos de Guipúzcoa, ubicado en Oñate, no tenía precio.

Resulta que los vascos, antes de olvidar que hubo un tiempo en el que abandonaban sus costas cada año para cruzar el océano rumbo a Ternua, lo habían dejado todo bien apuntado. Huxley encontró pólizas de seguro, pleitos, testamentos, cartas de fletamento, contratos para tripulantes, listas de aparejos y provisiones y todo tipo de documentación relativa a los sectores auxiliares de la economía marítima vasca, como la construcción naval, el comercio y la pesca en Europa.

Así supo que los vascos, lejos de limitarse a pescar bacalao en Canadá, habían desarrollado durante el siglo XVI toda una industria de la caza de cetáceos a escala industrial..

La obra de Huxley permitió reconstruir el legado vasco en Terranova, conectar las leyendas de ambas orillas y explorar con rigor los yacimientos arqueológicos. Y es que Huxley no tardó de saltar de las investigaciones documentales a las arqueológicas. Así, el arqueólogo James Tuck, el arqueólogo subacuático Robert Greiner y la propia Huxley localizaron en 1978 el pecio de la nao San Juan, hundida cerca de Red Bay en 1563. Este hallazgo ha permitido documentar como ningún otro cómo eran las embarcaciones de la época, a qué se dedicaban y cómo debía de ser la vida a bordo. Hoy, en el astillero Albaola, en Pasaia, Gipuzkoa, se está reconstruyendo la San Juan de manera artesanal, con lo que el trabajo de Huxley se prolonga en el tiempo y alumbra los secretos de la industria naval vasca del siglo XVI.

¿Qué podemos encontrar en la exposición de Itsasmuseum?

La exposición de Itsasmuseum está compuesta de cuatro bloques temáticos que recorren la vida y la obra investigadora de Selma Huxley.

En el primer bloque encontraremos los detalles de su vida que la condujeron a un destino tan inesperado; los acontecimientos que marcaron su temprana vida y despertaron su interés por la historia de los vascos en Canadá.

El segundo bloque se centra en su enorme dedicación a la investigación documental; una dedicación que le permitió encontrar miles de manuscritos, en cerca de 40 archivos de toda la península, sobre las expediciones vascas a Terranova y sobre la actividad marítima vasca en general.

El tercer bloque se centra en el producto de sus investigaciones, el capítulo histórico de las pesquerías vascas en Terra Nova.

Y, por último, el cuarto bloque nos sumerge en los hallazgos realizados en Canadá en expediciones lideradas o promovidas por ella. Expediciones como la que permitieron rescatar los restos de la nao San Juan.

En definitiva, un recorrido completo por la obra de esta excepcional mujer, que es también un monumental recorrido por la historia de los pescadores que, hace quinientos años unieron las costas de los dos lados del Atlántico. Es, también, un plan perfecto para quienes estos días vayan a visitar una de las villas de las que, en aquel entonces, zarpaban las grandes naos: Bilbao.